martes, 24 de octubre de 2017

¿Qué es la Escuela?



La Escuela Popular de Cultura Política y Constitucional es una experiencia de origen comunitario, alimentada por el deseo de contribuir con el necesario avance de la democracia, la realización plena de los derechos humanos, la protección y cuidado del medio ambiente y el logro de la justicia social y la equidad de género, soñados por hombres y mujeres vinculados a diferentes procesos comunitarios y sociales en la ciudad de Medellín.  

Esta escuela tiene más de quince años de ejercicio y ha venido en un proceso persistente para la formación política en la ciudad.  Durante el año 2015 avanzamos en la decisión de constituirnos legalmente aprobando nuestros estatutos y realizando los registros ante las entidades correspondientes con el firme propósito de profundizan los avances logrados en el proceso pedagógico y formativo con miras a fortalecer este espacio de reflexión crítica sobre las problemáticas de ciudad y de país en aspectos que abarcan lo económico, social, cultural, ambiental, jurídico.

Es nuestro interés continuar nuestro proceso de difusión de la cultura constitucional no solo en Medellín y Antioquía, sino también en todo el país, promoviendo su inserción en la corriente global más avanzada del pensamiento constitucional.

¿Por qué Escuela Popular?

Desde 1995 esta comunidad se ha preocupado por el estudio de la constitución en la perspectiva de que la ciudadanía comprenda y asuma la calidad de poder constituyente conforme a los mandatos de los artículos 3º y 40º.

“ARTICULO  3. La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público. El pueblo la ejerce en forma directa o por medio de sus representantes, en los términos que la Constitución establece.”

“ARTICULO  40. Todo ciudadano tiene derecho a participar en la conformación, ejercicio y control del poder político. …”

Hemos sido parte de procesos tan  importantes como la experiencia compartida con el gobierno de Guillermo Gaviria Correa y el Dr. Gilberto Echeverri Mejía, con quienes participamos de la convocatoria a la Asamblea Constituyente de Antioquia.  Desde ese entonces hemos continuado en una mayor preparación política en lo que tiene que  ver no solo con la Constitución Política de 1991, si no con lo que la misma carta considera que toda la ciudadanía debe tener como elementos mínimos: la economía, sociología, psicología, el derecho internacional, la política y la filosofía; dando cuenta hasta el día de hoy de cinco diplomados desarrollados con el apoyo de la Alcaldía de Medellín, con recurso del Presupuesto Participativo gestionados y priorizados por la comunidad en la comuna 10 y en los que han actuado como operadores instituciones de reconocida idoneidad pedagógica y académica como la Corporación Región, la Universidad de Antioquia, el Colegio Mayor de Antioquia, COSUAL y la Universidad Nacional.

Preocupados por las circunstancias que atraviesa el país, en especial la crisis generada por el conflicto armado, y ante la posibilidad de una solución política negociada que detenga el desangre en vidas humanas y la barbarie que significa la guerra en la que hemos estados inmerso por más de medio siglo, nos dimos a la tarea de contribuir en la diseño del diplomado en Postconflicto que actualmente estamos desarrollando para un total de 210 beneficiarios de diferentes comunas de Medellín.

Un SÍ por la Paz!

Hoy cuando el cese del conflicto armado entre las FARC-EP y el Estado colombiano es un hechos cumplido, y se abren posibilidades serias con el ELN, mediantes acuerdos en los que las víctimas ocupan un lugar central y se avizora un panorama en que la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, así como el conjunto del “acuerdo integral” permitiría abrir paso a la construcción de una paz duradera y con justicia social, se hace más evidente la necesidad  de construir una cultura política y constitucional para la construcción de una democracia real, deliberante, robusta y respetuosa de los derechos humanos, la alfabetización política es necesaria para ayudar a la comprensión de los diferentes fenómenos que originan el conflicto y la crisis social que en nuestro caso, desencadenan en violencia y la guerra.

Desde nuestros inicios en 1995, esta ha sido la preocupación principal de la Escuela y desde esta óptica hemos proclamado y practicado la inclusión en su seno de todas la vertientes de opinión sin distingo de clase o credo político o religioso, promoviendo en el aula de clases la búsqueda de propuestas y soluciones necesarias a los conflictos existentes, todo en el marco legal y constitucional vigentes y con estricto apego a los principios constitucionales rectores de Estado Social de Derecho, Dignidad Humana y Bien Común.

En este punto el resultado más visible ha sido la formación en pedagogía constitucional que ha permitido no solo el empoderamiento de comunidades y organizaciones, sino que hoy contamos con un caudal importante de multiplicadores prestos a replicar y expandir los procesos educativos en cultura política constitucional como base para la construcción de ciudadanía, poder constituyente, democracia y paz.

Las dificultades

Uno de los mayores obstáculos en la labor de educación constitucional lo encontramos en una sociedad bastante influida por los medios masivos de comunicación que se caracterizan por la promoción de valores que eluden la comprensión de la realidad.  Desafortunadamente la confrontación, el consumismo y las divergencias ideológicas son promovidos desde estos medios de tal forma que contribuyen a que una cultura de violencia se afiance y se coloque al frente del más mínimo conflicto que se presente ya sea entre vecinos, en la familia, en la escuela, en los territorio, laborales y en todas las esferas de la vida en sociedad.

Para la Escuela es de vital importancia el estudio, comprensión y aprehensión de la Constitución Política como parte de la formación integral que requiere toda la ciudadanía. Por esta razón, a pesar de los obstáculos existentes y de las reacciones bastante pronunciadas adversas al proceso de paz, el papel de la Escuela es más que insistentes en la labor pedagógica de educación política centrada en el diálogo y el consenso como único mecanismo válido para legitimar el contrato social y el control social de la Ciudadanía.

La comunidad rural y urbana, nacional  e internacional expresan  un cansancio frente a los insumos de la guerra tales como el sectarismo ideológico, la corrupción, la violencia, el despilfarro y la indiferencia de la sociedad.
La Escuela ha contribuido enormemente a generar un clima favorable para la paz al interior de la comunidad. En los últimos  cinco años pasamos de una asistencia de 30 estudiantes a 220 estudiantes en el último diplomado desarrollado en 2015 y 210 en 2016 con una deserción poco significativa.

El esfuerzo para vincular a la comunidad a la Escuela busca convertirnos en constructores y constructoras de la Sociedad Civil de Derechos como sinónimo de Estado Social de Derecho aprobado en la constitución de 1991, ciñéndonos al mandato al Artículo 3 de la misma que ordena  a la comunidad ejercer la calidad de poder constituyente.  En esta línea es que hemos participado en la Asamblea Constituyente de Antioquia, así como en los diferentes procesos de asambleas constituyentes municipales que se han dado en el departamento de Antioquia que aún hoy se expresa en diferentes organizaciones de comunidades urbanas y rurales que siguen proclamando el objetivo del convocar asambleas constituyentes municipales.

Por una cultura de la Noviolencia

El deterioro de las condiciones que a nivel mundial ponen en riesgo la vida de la especie humana, nos hacen afianzar nuestro compromiso para que desde nuestra comunidad, desde nuestro municipio, asumamos la responsabilidad histórica contra toda forma de expresión de la violencia, incluida la violencia verbal y simbólica. La construcción de una sociedad culta comienza por proscribir del lenguaje cotidiano la palabra peyorativa, insultante y discriminatoria ya que esta es la forma como se origina la violencia en todas sus expresiones y constituye la base de las otras formas de violencia

La Escuela existe y es permanente

La Escuela Popular de Cultura Política Constitucional es un espacio de estudio y reflexión permanente en el que desarrollamos acciones culturales permanentes con esfuerzo propio que involucran la participación de reconocidas personalidades y académicos de la vida nacional y regional, entre las que se encuentran:

-       La Tertulia por la Paz cada mes, desarrollada en forma de seminarios o conversatorios sobre “Práctica política constitucional”, diálogos del gobierno con la insurgencia, procesos constituyentes de Antioquia y otros.

-     Martes Constitucionales.  Cada martes a partir de 4:00 p.m. nos reunimos a estudiar temas constitucionales entre los que sobresalen:

o   Teoría y práctica constitucional
o   Manejo de conflictos.
o   No violencia
o   Pedagogía constitucional.
o   Constitución Económica o del Modelo económico para un Estado Social de Derecho
o   Formación de Formadores en pedagogía constitucional

-     Escuela en el barrio. Mediante este proyecto buscamos acercar las comunidades barriales al estudio de la constitución, a la formación de ciudadanía, y la construcción de poder constituyente como condición para robustecer la democracia.








Una necesaria Pedagogía para la Paz y la Reconciliación

El miedo
Una mañana, nos regalaron un conejo de indias. Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula.  Volví a  casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.  



La necesidad de expresar una mirada sobre la Educación Popular se hace hoy más urgente y necesaria debido al papel que esta pueda jugar  en un escenario de postconflicto luego de la firma de los acuerdos en La Habana.

La Escuela Popular de Cultura Política Constitucional ha levantado una propuesta de praxis y metodológica  con más de quince años de existencia, siempre buscando la respuesta al interrogante de cómo hacer pedagogía constitucional partiendo de la práctica de las comunidades y  de cómo abordar el conocimiento de los derechos y deberes consagrados en la carta magna por parte de ciudadanos y ciudadanas, como estrategia para la superación del analfabetismo político, la construcción de una ciudadanía capaz de vivir en democracia y que contribuya a la realización del Estado Social de Derecho consagrados en la carta del 91.

La defensa del Estado Social de Derecho y el robustecimiento de la democracia, planteados desde una pedagogía para la Paz fundamentada en la educación Popular, ha sido la idea inicial que dio origen a la propuesta del Diplomado en Posconflicto.  Entre los meses de noviembre de 2015 y enero de 2016, cerca de 53 delegados y delegadas de  la Escuela, discutimos la propuesta, al calor de las ganas, del debate y del análisis juicioso. La introducción a los estudios de hermenéutica constitucional de la mano del profesor Albeiro Pulgarín nos ayudó a dilucidar los vacíos formativos y poco a poco fuimos dando cuerpo a los contenidos y las directrices para abordar el estudio de los diálogos de La Habana en el marco del análisis constitucional para hacer parte de la reflexión ciudadana sobre la construcción de la paz, desde la Escuela, con y para que ella renazca. 

Es así que nos propusimos, desarrollar un proceso pedagógico que entrelazara la academia, la investigación y la acción para forjar una cultura política y constitucional, encaminada a generar identidad en los actores sociales y políticos históricamente excluidos del poder y marginados de los beneficios del desarrollo,  para empoderarlos  a partir del reconocimiento como constituyente primario, y como sujetos de derechos y  motor de cambios.

Al  definir nuestra misión, decimos,   contribuir a la profundización de la democracia mediante la apropiación de la teoría y la practica constitucional,  enfocados en la búsqueda del bien común, del buen vivir y la dignidad de la vida humana de las mayorías,  la equidad de género,  la justicia social,  el medio ambiente y por ende la cultura de la Noviolencia.
Con estos principios rectores y apoyados en las lecturas de Paulo Freire - ese pensador latinoamericano comprometido con la vida que nos invita a “sentipensar”;  que no pensaba ideas si no en la existencia- En la Escuela concebimos la pedagogía como praxis humana que  busca  interiorizar la  “práctica de la libertad” enraizada en la vida de las comunidades; a partir de ellas y con ellas para lograr, con base a la  continua reflexión,  retomar los  propios caminos de liberación, a través de la reflexión-acción con métodos de libertad.
Freire nos enseñó la práctica de la Libertad, que buscamos desde la Escuela  Popular, lo mismo que la justicia Social de ese el otro Oprimido, para encontrar conjuntamente las condiciones  de descubrirse como sujeto de su propio destino y salir de la marginalidad.  Aquí la IAP, Investigación Acción  Participativa, que desarrolló el Sociólogo Orlando Fals Borda, cobra total vigencia y pone en conversación la  acción liberadora de oprimido y opresor.

Estas reflexiones tomadas de Prácticas de Libertad de Paulo Freire, son el horizonte para plantear los fundamentos de la Escuela Popular  invitándonos a impedir el congelamiento del corazón con las injusticias y las necesidades del ser humano. Pensar en  una búsqueda menos personal: por unos principios fundamentales de dignidad humana, en una política de cambio estructural, con ello lograremos en una sociedad aún anclada en la tradición, como la colombiana, transformarnos desde esos anhelos libertarios.

Nuestra perspectiva es la de una Escuela abierta, flexible, vivencial, experiencial y laica. Partimos  de la acción comunicativa,  más que de la teorización. Es por eso que se hacen necesarios los acuerdos, los diálogos, la alegría, la fiesta, los encuentros; desde ahí hacer consenso y poner en práctica, esas búsquedas compartidas en las que seguimos pensando también las Mujeres. En cada espacio, retomamos los anhelos que siempre nos hacen  mover,  círculos de palabra, talleres de concienciación, debates, conversas y juntancias; para poder convivir en un mundo  donde las desigualdades no cambian, porque seguimos  insistiendo y resistiendo  en esa construcción colectiva.

Es por esto que proponemos una cátedra de   Pedagogía Constitucional para la Paz, comenzando por los niños, las niñas y la juventud, quienes han padecido las mayores formas de violencias; abrir una puerta para la reflexión,  con las y los adultos mayores,  donde se propicien oportunidades que permitan aprender y desaprender, donde  cuenten sus  experiencias; sus aprendizajes, ritmos y saberes; para que intervengan y participen en propuestas que  invitan a convivir con la dignidad del ser humano,  con la Justicia Social,  y se conviertan en norte para vivir en paz.

Si pensamos libremente y con las ganas del corazón, podemos aprovechar otras formas para crear  colectivamente, desde la lúdica, contar experiencias y testimonios,  que cobran fuerza, con libertad, con imaginación, al ritmo del tambor, con intuición, mezcla de un profundo compromiso con la vida; que ayudan a sanar tanta barbarie, y a co-crear una pedagogía para el amor y la ternura y para la Paz con Justicia Social.

Escuchar los titulares como el fin de la guerra en Colombia también nos hace soñar con la posibilidad de poder ser libres y ser felices en nuestro país que lo tiene todo y en el que varias generaciones nos hemos levantado sintiendo y viviendo los horrores de la guerra, pero también los horrores de la miseria, del abandono, de la explotación, de la marginación, de la desigualdad social.  Por un momento estos titulares nos hacen soñar que vivimos en el país de las oportunidades, en el país de la vida digna; en el país de la autodeterminación de los pueblos...esto  ¡nos hace abogar para que esos cien años de soledad no se repitan

lunes, 10 de octubre de 2016

OBSTACULOS A LA COMPRENSION DEL MOMENTO HISTORICO - POLITICO CONSTITUCIONAL

FUNDAMENTO CONSTITUCIONAL DEL SI  AL PLEBISCITO Y  ANÁLISIS SOCIOLÓGICO DEL NO
Es secular el  reconocimiento del analfabetismo político en significativas franjas de la sociedad, y en los usufructuarios de las estructuras de poder;  esta apreciación epistemológica y sociológica debe responderse por parte de los defensores de la razón política, con urgencia, diligencia e idoneidad ética y pedagógica. La premura la determina el aquelarre del opinionismo, que nutrido infortunadamente por los medios de información, reproduce en forma no confesa los intereses de las élites tradicionales minoritarias – refractarias al desarrollo socio económico racional-, para estimular la codicia hacia el enriquecimiento ilícito en detrimento de las riquezas naturales y  la dignidad humana.
El proceso pactista entre el gobierno y un sector de la insurgencia armada -  Acuerdos de la Habana- es un suceso apreciable y estimulante a las propuestas de solución pacífica. La refrendación de estos convenios fue decidida  por el gobierno bajo la modalidad de consulta popular plebiscitaria, con fundamento en el artículo 103 de la norma superior de la política.
El  ejecutivo puntualizó el dos de octubre del 2016 como fecha de ejecución del sufragio para definir la aceptación o no de los pactos firmados entre dos factores de poder ; el uno estatal , y el otro, en representación de un movimiento político que surgió invocando  la validez del alzamiento en armas como principal herramienta para la toma del poder. Educar para esta definición es responsabilidad política ciudadana; nos obliga a ser diligentes en una labor pedagógica que demuestre porque las iniciativas de paz -por su trasunto ético –han de asumirse con esmero.
La legitimidad del proceso pactista y pacifista que los dos gobiernos del presidente Juan Manuel Santos han promovido con las fuerzas armadas revolucionarias-Colombia-, se demuestra con las  referencias económicas, jurídicas y políticas que ilustraran al lector para una mejor comprensión de la respuesta deseada  que, desde el punto de vista humanístico , responda a  las causas de la crisis.
Entre los móviles determinantes de la iniciativa pactista tiene protagonismo en el contexto internacional, el liberalismo económico, circunstancia fáctica promotora a su vez de una economía bélica.
Las estadísticas socio-económicas revelan la tendencia de  las hegemonías  en el control del mercado, publicitando una paz en sentido negativo para  ocultar el significante de ella, la justicia social,  y, con el discurso pacifista, crear una red distractiva en  la opinión, para hacer incomprensibles  los objetivos que un sector globalizante de la economía pretende reproducir. Se defiende y promueve un poderío económico renuente a la  misión filosófica del poder constituyente primario; este período ha sido identificado como el de la hegemonía del capital financiero, no solo frente al mercado sino frente al ejercicio del poder ;  como particularidad del monopolio económico la riqueza no admite patrones individuales, porque promueve la libertad en la circulación de mercancía, de tal intensidad y propósitos, que no solo son reacias a los límites impuestos por el poder político y el poder público, sino que toda expresión filosófica y critica del individuo y la sociedad civil, es  combatida por la subordinación,  por la fuerza o por la instigación ideológica que convierte la mente del sujeto en una reproductora  del consumismo, en detrimento de la soberanía del individuo y  de la conciencia de las necesidades básicas.
Destacamos con lo  expuesto  que la crematística no es indiferente al control del vivir ciudadano, y el mundo contemporáneo  ha facilitado  la reproducción de estos propósitos  con la utilización de la cibernética, el ciberespacio y la cibercultura, para ahorrarse sobre el sujeto el control directo de su destino económico y lograr que éste, en el inconsciente colectivo, actúe sumisamente a favor del consumismo.
Las estadísticas nos demuestran la amenaza de esta voracidad con los siguientes datos: Por cada dólar en funcionamiento en actividades económicas de base material hay cincuenta dólares colocados en el mundo financiero;  desde el año 2007 los bancos centrales han destinado 12, 2 billones de dólares para comprar activos a entidades financieras ; política monetaria que ha colapsado con el ejemplo contundente de las recurrentes crisis ocasionadas por ese capital ficticio como lo demuestra las secuelas de las  burbujas financieras; en actitud autista el modelo de la globalización sigue insistiendo en que la concentración es la base para su patrón de acumulación.  Veamos: actualmente ochenta magnates de esta economía tienen una riqueza que en conjunto representa la de 3800 millones de habitantes; 147 corporaciones controlan el 40 por ciento de la economía mundial (financiera, comercial productiva), interviniendo hasta el 80 por ciento de las cadenas globales de valor; y el 1 por ciento de la población mundial, posee tanto dinero líquido invertido como el 99 por ciento restante de esa población.
Esta involución es más avanzada que en las experiencias del pasado, al combinar economía financializada globalmente, con economía fragmentada geográficamente; en el 2015, las empresas norteamericanas obtuvieron beneficios por un valor superior a 1.6 mil millones de dólares, de esta ganancia solo retornaron como inversión el 31 por ciento (en cifra real de cada diez dólares adquiridos solo invirtieron tres, lo restante quedó para la acumulación en forma de patrimonio improductivo, ocioso, distante de la economía real).
Hay un episodio invisible en esta globalización económica que afecta la libre competencia y es el de las megafusiones entre corporaciones de alcance global, ejemplo: en el 2015 las grandes empresas del mundo, destinaron 4.7 billones de dólares para comprarse entre ellas y crear conglomerados superiores a los existentes, representando un incremento del 42 por ciento frente al año 2014.
A estas fusiones hay que sumarles como afectaciones a la calidad y economía de los servicios públicos la privatización de las empresas sustancialmente tributarias de la naturaleza para entregarlas a esos conglomerados, en impune trasgresión al principio primero constitucional que prescribe la prevalencia del interés general sobre el particular.
En la  descripción de la coyuntura, esquivemos  eufemismos distractores - como la anecdotización de la crisis - que tanto representantes del SÍ como del NO a la consulta instigan frente al sufragio,  buscando direccionarlo en uno u otro sentido. Este juego conceptual  debilita la razón política que trasunta una refrendación positiva, afectando la obviedad del Si en sede de constitucionalidad.
Para remediar los déficit epistemológicos de esta óptica, desde las añoranzas de la escuela, surge la propuesta hacia el respeto de la historicidad en el análisis y para el caso, es la denominada ontología del acontecimiento, la que nos permite diferenciar el poder críptico -caracterizado como ideología, dogmatismo, autoritarismo, crematística, sinrazón, corrupción, violencia y guerra- del poder político y el poder público.
La estructura de poder político y poder público la descubrimos en el orden jurídico colombiano en el llamado bloque de constitucionalidad que desde los artículos 9, 53, 93, 94, 227 y 214 jerarquizan los derechos humanos y el derecho internacional de los derechos humanos sobre cualquier norma interior; pero frente a esta estructura piramidal y jerárquica del orden jurídico internacional vinculado al orden jurídico interno, opera la pirámide económica diseñada por la economía descrita en párrafos anteriores en orden descendente así: G-8, BM,  FMI, OMC,  OMS, BID, BANCA CENTRAL en cada una de las naciones colonizadas, ministerios de hacienda, presidencias de las repúblicas, gobernaciones, alcaldías, JAL, JAC y consumismo ciudadano.
La oposición a  la política monetaria, por parte de las comunidades sometidas, no es reconocida  por las vías de la racionalidad y la buena voluntad, sino enfrentada  por la sugestión y la instigación. Y cuando la ciudadanía pasa a una actitud critica, inteligente y propositiva, estas fuerzas económicas acuden a nivel global a dispositivos  militares como la OTAN y, a nivel territorial, a la justicia privada ejercida por “para-poderes” armados; de esta contradicción se entiende porque la acumulación de la riqueza es proporcional a la criminalización de la pobreza.
Este ejercicio del poder no solo distante sino antagónico al poder político y público constitucional es el denominado por la teoría del estado poder críptico o sea, factico, ideológico, impositivo, clandestino.
El punto de vista interno, que espera en el  país la realización –por primera vez- de un contrato social, lo determina el anacrónico estilo de poder de las élites hegemónicas y la capacidad de dominación que estas ejercen a través de las constantes estructurales de poder armadas y no armadas, lideradas por un presidencialismo rígido, que rompe el equilibrio de poderes; por la incidencia del ejecutivo en ese ejercicio de poder, se  desarticula la estructura del estado, con la intromisión en todas las ramas y órganos del poder público, que en última instancia, su eficaz ejercicio administrativo va direccionado a cumplir con los requerimientos del liberalismo económico.
Para entender con mejor juicio la guerra, deben superarse los equívocos reduccionistas  al ruido de los sables, la detonación del fuego o a sus secuelas como el etnocidio, el genocidio, feminicidio, infanticidio y  homicidio.
Significamos que el sentimiento bélico se engendra desde la psiquis , cuna mental donde también reposa el sentimiento erótico: la paz ;  pero dada la especificidad del acontecer histórico, nuestra misión  debe ser insistente y pedagógica para  neutralizar los impactos que la informática global ,como instrumento de la hegemonía económica, ocasionan en la percepción del desprevenido ciudadano para domesticar su conducta al servicio de los hilos vinculantes del mercado, que fomentando la codicia, la ambición, el endeudamiento y el enriquecimiento ilícito lo convierten en dócil instrumento financiador de la guerra.
Asumamos, como misión imprescindible a corto y mediano plazo, el compromiso con el artículo 22 que ordena: la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento.  En este sentido debe constitucionalizarse el trabajo y visión de toda expresión literaria, para estimular  una perspectiva perseverante con el devenir histórico y contribuir a que en el sentir del habitante colombiano  se destituyan las secuelas inter subjetivas de los poderes establecidos y asuma una actitud constitutiva en cumplimiento de los artículos 3 y 40 de la carta, que exigen de todo habitante comportamiento autónomo, soberano.
Este objetivo debe identificar la legitimidad y constitucionalidad de un SI al sufragio. El fundamento JURIDICO POLITICO  de los seis puntos de los compromisos esta en los siguientes artículos:
PRIMER PUNTO: Preámbulo, artículos 58-60-64-65-66 ;
SEGUNDO PUNTO: Artículos 2-13-40-103-339-340-374 ;
TERCER PUNTO: Artículos 95-209-22-94-93-222 ;
CUARTO PUNTO: Artículos 16-17-44-47-46-45-48-49;
QUINTO PUNTO: Artículos 94-150#17- 2° Inciso dos- 20- 11;
SEXTO PUNTO: Artículos: 228- 1º -247-154-374-170-3-38-95.
Ahora, desde el escenario de la sociología, comprendemos, no justificamos, el por qué la ineficacia de las órdenes constitucionales expedidas cinco lustros atrás; la contumacia al orden jurídico vigente viene de dos protagonistas: la codicia de los factores de poder económicos privatísticos y la ignorancia de una sociedad que ha reducido el quehacer político al proselitismo electoral. En este escenario sociológico son fácilmente detectables los beneficios que las constantes tradicionales de poder han tenido en trescientos  años  de invasión colonizadora y doscientos de republicanismo aristocrático, ejerciendo  poderío con desconocimiento de la teoría del estado, la teoría constitucional y la filosofía del derecho, que dictaminan un respeto a la separación de poderes, a la soberanía económica, la soberanía política y la dignidad humana.
Estos sectores con mando en la industria, la banca y la tierra, son protegidos por la fuerza ideológica, religiosa o militar del régimen sublevándose contra la carta política de 1991 que se expidió con la intención de superar el estado de sitio ; pero, transcurridos  veinticinco años - ha dicho la Guardiana de la Constitución -  se agudiza el estado de cosas inconstitucional, afectando la crisis social: si un mérito tiene el proceso político jurídico de la Habana, es que esas dos fuerzas - la estatal y la insumisa - han acordado refrendar los postulados filosóficos de la carta política vigente; y esa es la razón por la cual la  renuencia a los acuerdos,  debe concebirse  como una actitud contra la Ley de Leyes .
Así se superan las confusiones y se colige en buen sentido el porqué las tradicionales  estructuras de poder, hoy, promueven, defienden y quieren imponer un NO al plebiscito, sin fundamentación constitucional porque la mirada  sociológica ilustra que la impugnación a los acuerdos es un NO implícito a la norma fundamental .Concluimos , el SI , revitaliza la eficacia de los derechos constitucionales , hoy transgredidos por los oficiosos agentes de los organismos multilaterales internacionales y a su vez protectores del extractivismo , el gran capital y el latifundio.
 EL ESTADO SOCIAL DE DERECHO: PROYECTO INCONCLUSO
La propuesta constitucional aprobada en 1991 como principio fundamental en el artículo primero, transcurridas dos décadas y media, deviene en inconclusa. Caracterización deducible del pronunciamiento de la Corte Constitucional reconociendo el estado de cosas inconstitucional, por la cotidiana y creciente violación en nuestro país a los derechos fundamentales.
Esta emergencia estimula una actitud responsable ante los postulados del artículo 95 de la carta magna  de la política para asumir la calidad de células de poder constituyente primario, según el articulo 3º, respondiendo afirmativamente la consulta plebiscitaria y reconociendo la constitucionalidad de los seis puntos del convenio procesado en Cuba, y, que dos realidades políticas concretas en discordia  -entre otras que hay en el territorio patrio- se han comprometido a darle eficacia; e , igualmente  refrendando los postulados del pacto plebiscitario, con dignidad ciudadana, abrimos un camino idóneo para culminar la tarea constituyente emprendida en la década del noventa.
El momento histórico debe depurarse , exorcizarlo de los referentes imaginarios de enemistad inducidos por las manipulables y manipuladoras redes del ciberespacio, que pretenden patriarquizar e hipotecar el porvenir de nuestras generaciones, confrontando subjetividades, con el culto a la personalidad ( briznas en la mar ) , desconociendo el papel de la institucionalidad en la historia  de las civilizaciones .
De este procedimiento de asepsia mental, irrumpiría- como el ave fénix- el autentico cosmopolita, que superado el analfabetismo político, asume su compromiso con el articulo 16 que le exige soberanía y respeto a los postulados de la política, no de la burocracia, monstruo grande y flagelador, que a pesar de invisible en su conjunto, es fácil detectarlo, porque el proselitista  piensa en las elecciones y el ser político reverencia las futuras generaciones.
En instructivos escolios, el periódico El Espectador - 1º de septiembre -  nos recuerda: En la política ya se diferenciar entre los pecados de los hombres y la limpieza de las ideas.
La política es el arte de aplicar en cada época aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible.
Deducción de lo expuesto: Observando con atención los burócratas (minoría en el poder) descubriremos sus ardides para insistir en la mentira que oculta sus propósitos  e intereses en defensa de la libertad económica  y bélica.

¿CUAL LA ACTITUD Y COMPORTAMIENTO AL ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACION DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCION DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA?
El  SI  .…  lencio  !!! …
….como ejemplo contra la violencia y la guerra.
Porque en tiempos de solución a la crisis, sus adeptos ,no son interlocutores validos frente a una propuesta que desde el futuro esperan los hijos de nuestros hijos y los de los mismos opositores  a los métodos, medios e instituciones propuestos para la eficacia del armisticio, requisito previo a la Paz. La paciencia -la ciencia de la paz –será la acompañante a la urna con ética y estética; al ciudadano contemporáneo le es ajena y anacrónica  la parafernalia del abucheo conminatorio. Y lo obvio, el humanismo, no reclama defensores, sino practicantes.
 Por Albeiro Pulgarin